“Cada año estamos bajo el agua.”

Calixta, líder comunitaria de 51 años de Tornabé, Tela, Atlántida, una comunidad garífuna afrohondureña donde incluso una hora de lluvia puede causar daños.
Para personas como Calixta, la tormenta tropical Sara y un frente frío posterior en noviembre de 2024 no fueron un acontecimiento más, sino un recordatorio de que las tormentas no terminan, sino que vuelven.

Las fuertes lluvias de Sara azotaron Honduras, inundando pueblos, provocando corrimientos de tierra y afectando a unas 251.000 personas, desplazando a casi 8.300 a refugios e incomunicando a más de 2.400 comunidades.[1]
Ante la emergencia ocasionada por la tormenta, el Estado de Honduras reaccionó de forma rápida y organizada para atender a las más de 250 mil personas impactadas y en gestionar, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, el apoyo de la Cooperación Internacional a la respuesta con alrededor de cinco millones de dólares movilizados. A través de la Red Humanitaria de Honduras, compuesta por más de 70 organizaciones nacionales e internacionales, y que es liderada por la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) y Naciones Unidas, se complementó la respuesta del Estado.
Ante la emergencia, la Red Humanitaria pre-posicionó suministros para apoyar los esfuerzos de respuesta locales y nacionales. Asimismo, se activaron mecanismos de acción anticipada a finales de noviembre, a medida que se acercaba la tormenta, proporcionando a más de 6,170 familias kits de alimentos, vales y transferencias de efectivo. Otras 1,320 familias iban a recibir ayuda en las semanas siguientes.
María, de 33 años, de Choloma, destacó lo vital que es este apoyo para las familias vulnerables: «Recibir esto nos ha ayudado mucho».

«Es una gran ayuda, sobre todo para los que no tenemos ningún otro apoyo. A la m ayoría nos ha beneficiado mucho», dijo María, de 33 años, de Choloma.
A medida que el cambio climático alimenta tormentas más intensas y sequías más prolongadas, las comunidades más vulnerables de Honduras se enfrentan a riesgos cada vez mayores.
Las crisis relacionadas con el clima, influenciadas por El Niño y La Niña -huracanes, inundaciones y sequías-, junto con la violencia y el aumento de la migración hacia y a través de Honduras, están exacerbando las necesidades humanitarias. Se calcula que 1,6 millones de personas -alrededor del 16% de la población de Honduras – necesitan ayuda.
El recientemente lanzado Panorama de Necesidades Humanitarias y Plan de Respuesta para 2025 pretende asistir a 800.000 personas en necesidad a través de 83 proyectos que requieren 138 millones de dólares para complementar las operaciones de asistencia dirigidas por el Gobierno.
“El Plan de Respuesta Humanitaria refleja la voluntad del Gobierno y la comunidad humanitaria de trabajar juntos para que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan y de fortalecer la resiliencia ante fenómenos climáticos, violencia y desplazamiento”, comentó el Ministro de COPECO, José Jorge Fortín durante el lanzamiento del Plan.
El Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas (CERF por sus siglas en inglés) asignó 5 millones de dólares a este Plan, convirtiéndose en su primer contribuyente financiero.
Ante el anuncio de esta asignación de fondos, el Coordinador Residente de la ONU, Alejandro Álvarez comentó que “el CERF es instrumental para el Plan de Respuesta porque es catalizador para otros donantes se sumen, maximiza nuestro impacto y muesta al Gobierno que los esfuerzos conjuntos van en el camino correcto”.
[1] Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias (COPECO)